viernes 20 de septiembre del 2019 | Aguascalientes, México

Opinión
EL MOMENTO DE MARÍA MADRE DE JESÚS
23 de Diciembre, 2018

Muy buenos días mi querida familia.


Hoy con este cuarto domingo de adviento nos disponemos a celebrar el nacimiento del hijo de Dios. 


 Lc 1, 39-45 nos presenta a María, que después de recibir la llamada de Dios, anunciándole que será madre del Mesías, Ella se pone en camino sola. 

Empieza para ella una vida nueva, al servicio de su Hijo Jesús. Marcha «deprisa», con decisión. Siente necesidad de compartir con su prima Isabel su alegría y de ponerse cuanto antes a su servicio en los últimos meses de embarazo.


El encuentro de las dos madres es una escena insólita. No están presentes los varones. Solo dos mujeres sencillas, sin ningún título ni relevancia en la religión judía. María, que lleva consigo a todas partes a Jesús, e Isabel que, llena de espíritu profético, se atreve a bendecir a su prima en nombre de Dios.


María entra en casa de Zacarías, pero no se dirige a él. Va directamente a saludar a Isabel. Nada sabemos del contenido de su saludo. Solo que aquel saludo llena la casa de una alegría desbordante. Es la alegría que vive María desde que escuchó el saludo del Angel: «Alégrate llena de gracia».


Isabel no puede contener su sorpresa y su alegría. En cuanto oye el saludo de María, siente los movimientos de la criatura que lleva en su seno y los interpreta maternalmente como «saltos de alegría». Enseguida bendice a María «a voz en grito» diciendo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre».


En ningún momento llama a María por su nombre. La contempla totalmente identificada con su misión: es la madre de su Señor. La ve como una mujer creyente en la que se irán cumpliendo los designios de Dios: «Dichosa porque has creído».


Lo que más le sorprende es la actuación de María. No ha venido a mostrar su dignidad de madre del Mesías. No está allí para ser servida sino para servir. Isabel no sale de su asombro. «Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme?».


En el evangelio, la misión no la lleva a cabo Jesús, sino María; su simple presencia provoca una reacción de alabanza, asombro y alegría en Isabel y Juan.


Ojalá que esta navidad no llevemos regalos en nuestras manos, sino la alegria, la esperanza que llevo Maria a Isabel.


Felices fiestas de navidad. Que el niño Jesús irradie nuestros hogares y Corazones de paz y esperanza. 


Buona domenica dell Signore. Dio con noi.

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