lunes 26 de agosto del 2019 | Aguascalientes, México

Opinión
COMPARTIR LA LUZ DEL AMOR
12 de Noviembre, 2017

Muy buenos días mi querida familia. 


Estamos ya por terminar el año litúrgico ciclo A. Y en los tres domingos que restan vamos a leer todo el capítulo 25 de san Mateo, que ha sido el evangelista de este año. Los tres episodios que en él se narran son: las diez vírgenes, Mt. 25,1-13 hoy domingo, los talentos y juicio definitivo. Los textos de estos últimos domingos nos invitan a despertar, a estar preparados. 


Lo que el relato de este domingo destaca es la luz. La luz es importante  porque es lo que determina que entren o no entren en el banquete es que tengan o no tengan el candil encendido. Una acompañante sin luz no pintaba nada en el cortejo. Ahora bien, para que dé luz una lámpara, tiene que tener aceite. Lo importante es la luz, pero lo que hay que procurar es el aceite.


La primera lectura (Sab. 6,12-16), nos puede ayudar a encontrar el sentido de la parábola. La verdadera Sabiduría es encontrar el sentido de la vida. Dar sentido a la vida es más importante que la vida misma. Ese sentido no viene dado, tenemos que buscarlo. Esa es la tarea específicamente humana. Nuestra vida puede quedar malograda como vida humana. Esa es la advertencia de la parábola. Hay que estar alerta, porque el tiempo pasa. Hay que despertar, porque de lo contrario, perderás la oportunidad de ser tú.


¿Cuál es el aceite que arde en la lámpara? Si acertamos con la respuesta a esta pregunta, tenemos resuelto el significado de la parábola. La luz, son las obras. El aceite que alimenta la llama, es el amor. El ser sensato no depende de un conocimiento mayor, sino de la plenitud de Vida.


Así se entiende que las sensatas no compartan el aceite con las necias. No es egoísmo. Es que resulta imposible amar en nombre de otro. Nuestra lámpara no puede arder con aceite prestado. Dar sentido a la vida no se puede improvisar en un instante. Solo con lo que hay de Dios en mí, descubierto, reconocido, desplegado, puede considerarse encendido nuestro ser. Ese despliegue constituye la Sabiduría de la que nos hablaba la primera lectura. Sin esa llama, seremos irreconocibles incluso para el mismo Dios.


Me invito y los invito a ser esas lámparas que iluminen el camino de quienes viven la desesperanza, el miedo y la angustia ante tantos problemas que nos aquejan. 


Buona domenica dell Signore. Dio con noi.

Padre Gandhi.

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