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Salud| 13 de Julio, 2026 |
#México #salud #presupuesto
(El Economista). México destina poco menos de 3% del Producto Interno Bruto (PIB) al gasto público en salud, la cifra está muy por debajo de los niveles observados en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y del recomendado por las organizaciones internacionales.
De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a pesar del incremento que hubo en el gasto en salud durante la pandemia del Covid-19 en México, éste se mantiene por debajo de la recomendación internacional, que es de 6% del PIB de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Al cierre del año pasado, los recursos que ejecutó el gobierno mexicano a la función salud representaron 2.7% del PIB. Sin embargo este año, aún con el incremento que se aprobó en los recursos para salud de 4.7% anual, el gasto como porcentaje del PIB quedará en 2.6 por ciento.
`El sector salud mantiene una brecha presupuestaria de más de tres puntos del PIB; para el 2026 se propone un gasto de 2.6% del PIB, cuando el mínimo sugerido es de 6 por ciento. Además de la brecha nacional, existen desigualdades en los recursos destinados a la atención de la salud de la población de acuerdo con su condición laboral. Una persona con seguridad social, IMSS o ISSSTE tiene 2.3 veces los recursos que tendría una persona con IMSS Bienestar (encargada a atender a la población sin seguridad social)´, señaló el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria en un análisis.
Por su parte, la dependencia a cargo de Édgar Amador Zamora señaló que `el financiamiento para el sistema de salud sigue siendo un reto, sin embargo, el Estado mexicano busca alcanzar un gasto en salud similar a países con un mayor nivel de desarrollo, con el fin de que todas y todos los habitantes de México reciban atención médica y hospitalaria gratuita´.
Gasto en salud se diluye
Entre enero y mayo pasados, el gobierno destinó a salud 13.5% del total del gasto programable, es decir, aquel que se emplea para proveer de bienes y servicios a la población mexicana, y así garantizar los derechos constitucionales.
Así, de los 2 billones 618,779 millones de pesos que el gobierno destinó al gasto programable, 385,545 millones de pesos fueron a parar a la función de salud.
De esta manera, los recursos para la salud crecieron 20.9% en comparación con el periodo de enero a mayo de hace un año.
Para este año, el gasto en salud aprobado por el Congreso es de 965,700 millones de pesos, un incremento de 5.9% en comparación con lo aprobado hace un año.
`El monto total de 965,700 millones de pesos representa un aumento de 5.9% respecto al 2025. Sin embargo, este crecimiento se diluye al analizarlo en relación con el tamaño de la economía, el gasto por persona y su prioridad dentro del gasto total del Gobierno. Lejos de fortalecer el sistema, el proyecto presupuestario consolida una tendencia preocupante: la salud ha perdido centralidad en la agenda pública`, aseveró la organización México Evalúa.
Gasto funcional avanza
En el documento de la secretaria de Hacienda: `Distribución del Pago de Impuestos y Recepción del Gasto Público por Deciles de Hogares y Personas´, se muestra que al cierre del 2024, el gasto público social en la función salud fue de 1% del Producto Interno Bruto (PIB). Este gasto considera solo los recursos que ejerce el gobierno central.
Y es que durante la pandemia del Covid-19, en el 2020, el gasto en salud aumentó como porcentaje del PIB para llegar a un nivel de 1.2%, para en el 2022 caer a 1.1% para un año después bajar a 1 por ciento.
En tanto, tomando el promedio de los países de la Cepal, el gasto en salud pasó de 2.3% del PIB en el 2019 a un nivel máximo de 3% en el 2022; sin embargo, al igual que en México, posterior a la pandemia del Covid-19 decreció.
En las últimas décadas, los países pertenecientes a la Cepal han incrementado el gasto público con el objetivo de avanzar hacia la cobertura sanitaria universal.
El nivel de gasto que un país destina a la salud, que cubre tanto las necesidades individuales como la salud de la población en su conjunto, depende de factores demográficos, sociales y económicos.
La pandemia de Covid-19 mostró la importancia de mantener una revisión constante de las asignaciones presupuestarias entre sectores, así como de continuar invirtiendo en el sector de la salud y asegurando que la población tenga acceso a los sistemas de salud que garanticen un tratamiento oportuno.
Por consiguiente, `es imperativo garantizar la disponibilidad de servicios de atención médica de alta calidad para toda la población que los requiera, sin que esto ponga en peligro su estabilidad económica´, señaló la SHCP.
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